martes, 1 de enero de 2013

Baekhun.


El departamento finalmente estaba vacío, o casi vacío. Casi todos los demás habían salido o tenían alguna actividad que hacer y la mitad del grupo había volado esa misma madrugada hacia China, tenían muchas cosas que hacer allí y habían tenido que dejar Corea casi inmediatamente después de que el show en el que habían participado terminara. Solo habían quedado encerrados allí el menor del grupo y él.

Baekhyun resopló, haciendo que su flequillo volara de su frente para luego caer en el mismo lugar que antes. Estaba aburrido. En realidad, tenía varias cosas que hacer, podría ayudar en la cocina lavando los platos, llevar las pilas y pilas de ropa a lavar o quizá barrer su dormitorio ya que su compañero no lo haría ni aunque lo amenazaran con un arma. Además de polvo y quizá restos de comida tirados en el piso había ropa acumulada en los rincones de la habitación, tirada por todos lados y eso era realmente molesto, sobretodo cuando uno se levanta a la noche para tomar agua y termina en el piso con los pies enredados en algún bóxer. Pero hacer esas cosas era aún más aburrido y por supuesto que no las haría, ya pensaría en algo para obligar a Chanyeol a limpiar el estado de desastre en el que se encontraban. Se levantó de la cama y fue con pasos torpes hasta su armario, tomó una bolsa de las varias que había escondidas en el fondo y salió de allí, en busca del único miembro de EXO que quedaba.

Baekhyun tenía… pasatiempos algo extraños. Desde pequeño le habían llamado la atención los disfraces, queriendo siempre tener uno nuevo, pidiendo como regalo para navidad éste o aquél atuendo nuevo que había visto hace poco. Al principio, a sus padres no les había llamado en lo más mínimo la atención ya que todos los niños quieren disfrazarse pero el tiempo pasaba, Baekhyun crecía y él aún tenía ese mismo deseo de comprar cualquier disfraz que viera por más extraño que fuera. Llegó un punto en el que dejaron de preocuparse y simplemente lo aceptaron, tomándolo como un “pasatiempo” propiamente dicho. De todos modos, no podían dejar que su hijo los fundiera comprando millones de disfraces así que comenzaron a hacer que Baekhyun comprara con su propio dinero. Al joven no le gustaba la idea pero si era una decisión de sus padres, tendría que aceptarla sí o sí.

Y ahora allí estaba, caminando tranquilamente hacia el cuarto en el que sabía que el menor se encontraba con una sonrisa un tanto diabólica en el rostro y la bolsa que contenía su última adquisición de la larga colección que en su armario escondía. Ese traje era simple y básico, algo que cualquier coleccionista tendría pero que dado a que sus padres compraban antes sus trajes, no había podido obtener sin que ellos lo miraran de manera extraña. Después de todo, comprar un traje de colegiala siendo un chico era algo… llamativo, digamos. Tocó suavemente la puerta y la abrió luego de unos segundos, asomando su cabeza por la abertura.

- Sehun-ah –pronunció tranquilo, abriendo más la puerta para entrar completamente. El aludido estaba en su cama, recostado boca abajo con su celular en mano, probablemente jugando alguno de los nuevos juegos que había estando descargando días atrás. Baekhyun resopló al recordar el berrinche que había hecho Sehun para que Jongin le prestara el cargador de su teléfono antes de que se le apagara. Todo el dormitorio fue puesto de cabeza para encontrar el cargador del menor pero no había caso, seguramente se había perdido en algún viaje. Finalmente (y para la salud auditiva de todos los miembros del grupo) Jongin accedió a prestarle el dichoso cargador y Sehun por supuesto, se calmó aunque casi se lleva por delante a Kyungsoo al correr para enchufar su móvil.

- ¿Hm? ¿Qué sucede? –levantó la cabeza aunque sin dejar de mirar la pantalla del aparato, logrando que Baekhyun resople nuevamente, sabiendo que esto iba a ser difícil.

- Traje –los ojos del menor se abrieron con algo de sorpresa pero todavía sin despegar la vista- Pruébatelo, ¿sí? –intentó nuevamente, intentando sonar un poco más suave, con la esperanza de convencerlo.

Sehun negó con la cabeza. Baekhyun se sentó encima de él.

- Hyung, no molestes, ¡no quiero! –intentó sacárselo de encima como pudo, claro, no sin antes pausar el juego. No podía permitirse perder ahora que había conseguido una puntuación tan alta.

- Deja de… Por dios, ¿eso es Anipang? –Baekhyun soltó la bolsa a un lado de la cama y se acercó más hacia donde estaba apoyado ahora el teléfono. Jinki hyung sin duda estaba creando un efecto domino con sus dongsaengs, llevando a todos a jugar Anipang para tener más personas a quien probablemente alardearle sus altas puntuaciones.- Déjalo, esto será más divertido –susurró al oído del menor, quien seguía boca a bajo (¿cómo iba a moverse si él estaba prácticamente tirado encima suyo?), intentando de alguna manera alejar el estúpido teléfono.

- ¿Cuál compraste ahora? ¿Geisha? ¿Aeromoza? –el sarcasmo era evidente en su voz pero Baekhyun se negaba a rendirse fácilmente, lograría su cometido a como de lugar.- Podrías ponértelos tú, ¿sabes? No te quedarían mal… -en un rápido movimiento, Sehun logra quitarse al mayor de arriba para poder abrazarlo. Ahora estaban ambos acostados, Baekhyun sintió como pequeños besos eran depositados en el lateral de su cuello, removiéndose inmediatamente. No iba a caer en el viejo truco, esta vez estaba totalmente decidido.- Hyuuuuung, ¿por qué no? –

- Traje… primero el traje –contestó intentando sonar relajado aunque sabía ya que iba a sonar nervioso, como cada vez que esa situación sucedía.- Después veremos… -

- ¿Cómo que después veremos? Si me pruebo el disfraz, tengo que recibir algo a cambio –una suave mordida en el mismo lugar en el que los besos habían sido recibidos fue lo que bastó para que la respuesta cambiara de manera favorable para Sehun.

- Ya, ya, disfraz –Baekhyun rápidamente deshizo el abrazo y se levantó, tomando la mano del menor y jalando para que este hiciera lo mismo. En su cara había un puchero aunque en realidad estuviera feliz, demasiado terco como para admitirlo.

Sehun rió y tomó la bolsa de las manos del mayor- ¿Quieres que me cambie aquí o en el baño? –sonrío inocente al ver como las mejillas del otro tomaban un color rojizo y volvió a reír, encaminándose al baño antes recibir cualquier tipo de golpe. Si iba a tener que disfrazarse, al menos quería un poco de diversión para él mismo.



Tan Tan (?)

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